Buen día.
Como lo prometido es deuda, este es mi segundo artículo. Hoy hablaremos de cómo la tecnología pretende estar en todos los lugares y al mismo tiempo ser invisible para los usuarios. Este tema será tratado en 2 artículos, ya que obedece a 2 ramas de conocimiento que, gracias a mis universidades, he tenido el privilegio de estudiar: la tecnología embebida y el diseño de interfaces. En esta entrada trataremos el primer item.
Hemos visto como la tecnología, progresiva e inevitablemente ha empezado a permear en todos los campos humanos, desde la satisfacción de necesidades básicas, hasta en nuestras acciones más íntimas y personales. Conexión a internet en todo momento, actualización automática de las redes sociales a partir de dispositivos móviles, robots de mascota, televisión inteligente, electrodomésticos interconectados... y solo estamos ad portas de la revolución de la fotónica, las redes de sensores inalámbricos, las redes de carros (o las redes vunet), y la ciencia de nuevos materiales derivada de la nanotecnología. Con todas estas tecnologías, veremos muchos más circuitos rodeándonos, comunicándose entre si, y cumpliendo infinidad de funciones. Pero, ¿no sería horrible vivir rodeado de cables y luces todo el tiempo que titilen cuando algo se prende? Pues, precisamente eso es lo que evita la tecnología embebida.
Cuando hablamos de un circuito embebido, estamos hablando de un sistema que es "invisible" para el usuario, es decir, que se encuentra incrustado en otro elemento mayor que lo contiene en su totalidad, y que cumple una función sin que el usuario se percate de que lo está haciendo. Un sensor de humedad para las plantas, por ejemplo, con un sistema de riego, es un circuito embebido; el circuito dentro de una lavadora es un sistema embebido; un sensor de nivel de un río es un sistema embebido.
Otra de las características de los sistemas embebidos es que son especializados. Un computador es un aparato multitarea que te permite hacer varias cosas al mismo tiempo, tiene altas prestaciones en cuanto a memoria, capacidad de procesamiento y de energía. Un sistema embebido es reducido en todas sus prestaciones, es hecho para una función o un conjunto de funciones reducidas, la mayor parte del tiempo permanece "dormido" esperando actuar en el momento apropiado, y cuando lo hace, realiza su labor para luego entrar a dormir nuevamente.
Una tercera característica de estos sistemas es que surgen como una consecuencia de la miniaturización, y del uso de microcontroladores. Un microcontrolador es un dispositivo que internamente tiene a su disposición muchos recursos para procesar información, y que necesita un programa interno para dar uso a esos recursos (ese programa interno es llamado firmware). Es gracias a las prestaciones del microcontrolador que podemos hacer circuitos de uso específico.
Estos sistemas, pequeños, fiables, limitados, invisibles y potentes, pronto estarán mucho más diseminados por el ambiente artificial del ser humano, por lo que es bueno conocer más de su naturaleza. Cuando entres a tu casa y las luces automáticamente se prendan al detectar tu movimiento, o cuando pagues el taxi con el precio que marca el taxímetro, te acordarás de este post, y dirás "eh, yo si aprendí en ese blog, que bien" XD
La vida arrasada por los nuevos valores tecnológicos, la religión desvirtuada de su posición egocéntrica del hombre, la ética redefinida por el nuevo significado de la vida, la moral colapsada por las nuevas tendencias de comportamiento... La sociedad se colapsa, y nosotros sabemos por que: tecnología, la arquitecta del mundo futuro.
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viernes, febrero 03, 2012
domingo, enero 15, 2012
La realidad aumentada y el diseño industrial
Hace aproximadamente 10 o 15 años, se pensaba que la realidad virtual, que se estaba introduciendo al mundo comercial, iba a reemplazar paulatinamente a la realidad tal cual como la conocemos. Se idearon mundos en los que todos hacíamos parte de una creación ideal, que simulaba la realidad en nuestros cerebros, pero que solo era eso, una simulación. Matrix, como caso excepcional en esta visión, nos mostró cómo cedíamos ante el poder de la máquina y nos convertíamos en baterías vivientes para su funcionamiento mientras nos creaban el mundo tal cual como lo conocemos. La idea, en suma, es buena... sin embargo, adolece de una falla fundamental: seguimos siendo reales.
Y de esa falla fundamental nace lo que conocemos como la realidad aumentada. Por un lado, se creía que a través de la virtualidad se podían reemplazar todas aquellas cosas que la realidad física nos proveía. Engañábamos nuestros sentidos para hacerle creer al cerebro que vivíamos una experiencia totalmente real, cuando en verdad se trata de una ilusión creada por una máquina. El punto es que la realidad, tal como la vivimos, es demasiado compleja, y nuestro cerebro es mucho muy robusto como para, por ahora, engañarlo con estas visiones. Simular la realidad exige un poder computacional demasiado grande, y engañar de manera satisfactoria nuestros sentidos necesita una intervención sobre el propio cerebro que en la mayoría de los casos casi nadie está en disposición de realizar. ¿La solución? Enriquecer nuestra realidad.
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| Matrix |
La realidad aumentada entonces es el proceso mediante el cual, a través de una máquina, enriquecemos, o aumentamos la cantidad de información, que tenemos del mundo. Un ejemplo claro de la realidad aumentada es, para los adolescentes y adultos que crecimos con dibujos animados, el aparato que usaban en Dragon Ball Z para medir el Ki o poder de los peleadores.
Se trata de una lente que reconoce a una persona, y a través de su superficie, muestra más información de ese sujeto, en este caso, su poder. No creamos entonces otra realidad alterna a la nuestra, sino que enriquecemos nuestra propia realidad con información proveniente de la virtualidad. Es decir, estamos insertando porciones de información en la realidad física, que alteran la forma en la que percibimos el mundo y la forma en la que reaccionamos ante los objetos.
Y si bien la tecnología es "fácil de entender", plantea unas cuestiones mucho más profundas que el simple hecho de obtener información adicional de las cosas. Y no solo eso, conlleva una serie de retos y de adelantos tecnológicos para el futuro, que se relacionan directamente con la industria y con el modo de vida de las personas. Veamos algunos de estos temas:
Por un lado, tenemos el dilema del diseño: A través de nuestra inteligencia y nuestra capacidad creadora, podemos construir objetos que satisfagan nuestras necesidades. En realidad, el diseñador de objetos no crea un objeto como tal, sino que crea una interfaz entre un usuario y una necesidad: lo que necesitamos es transportarnos, no un auto; lo que necesitamos es tener dientes limpios, no un cepillo; los objetos son los medios por los cuales llegamos a la satisfacción de una necesidad, no son un fin en si mismo. Pero al crear interfaces que brindan más información a través de un "traductor" o de un "lector" como lo sería una cámara o un visor, que nos permite conocer más sobre el objeto que su sola fisicalidad y sus signos inscritos, estamos dándole otra dimensión al mismo. Es así como tenemos entonces la dimensión formal del objeto, la dimensión funcional, la dimensión estética... ¿y la virtual?, ¿estamos ante una cuarta dimensión del objeto, la dimensión virtual, que plantea la posibilidad de informar al usuario más cosas aparte de los signos presentes en el color, texturas, formas y volúmenes? ¿De quién sería el trabajo de diseñar esta información adicional del objeto, del diseñador web, del ingeniero de sistemas, del diseñador industrial...?
Y por otro lado tenemos el dilema de la tecnología: crear un dispositivo capaz de aumentar la realidad implica un poder computacional elevado en un espacio pequeño, como un smartphone u otros dispositivos que aun no conocen el mercado. Implica conectividad en todo momento, computación ubicua (es decir, en cualquier lugar), superficies transparentes capaces de mostrar información, pantallas livianas y de alta resolución, electrónica "embebida" (invisible), y toda una red de información que conecte estos dispositivos con la información adicional que debe ser creada en la red. Requiere alta velocidad en la transmisión de información, manejo de la privacidad y confidencialidad de los usuarios de estos dispositivos, desarrollos en energía almacenable o recargable a través de movimiento o tejidos... ¿Qué nueva perspectiva de objetos surgen a partir de todo este advenimiento? ¿Qué nuevas necesidades surgirán, y qué objetos suplirán esas necesidades? ¿Cómo predecir esas necesidades antes de que surjan, y preparar al diseño para que pueda respoder a este campo? ¿Por qué seguir diseñando sillas? (Tenía que hacer esa crítica, por el bien del diseño).
La tecnología plantea nuevos retos y nuevas necesidades, que el mundo aún no conoce, pero que está en capacidad de preveer, y sobre todo de encontrarle un uso que beneficie no solo a aquellas personas que puedan pagar los artefactos y todo el sistema de soporte de los mismos, sino a la humanidad en general. No vaya a ser que la raza humana se divida en los que pueden pagar las invenciones humanas y los que no ... (tema de un próximo artículo)
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viernes, diciembre 11, 2009
Tensión utópica: la liberación del ser a través de los objetos
Este es un ensayo que relaciona la electrónica y la tecnología, con el diseño, exactamente el diseño industrial.
“Y al principio, todo fue curiosidad”[1] y caos. Los átomos, moviéndose de manera caótica en el espacio, interactuando entre sí a través de las fuerzas fundamentales, forman moléculas, que, también azarosamente, interactúan entre sí dando pie a macromoléculas que se ensamblan y afectan a otras moléculas, que a su vez construyen otras macromoléculas en un ciclo de inestabilidad-estabilidad… A eso lo llamamos ADN. Y esa pequeña pieza de información da pie a todo un organismo completo, complejo, multifuncional y dotado de razón, que en su búsqueda de perfección (o estabilidad tal vez), modifica todo su ambiente, adaptándolo a sus necesidades cambiantes y caprichosas. Y todo empezó con un conjunto de átomos azarosamente distribuidos y caóticamente móviles. De la misma manera, el obrar humano, carente de manera superflua de razón y de dirección, forma una macroestructura que desemboca en sociedades, en ideas y en conocimiento, que es sublimado en objetos diversos… objetos que modifican a su vez al hombre y a esa macroestructura. La dirección del ser humano, impulsada por el caos, tiene un propósito. Y los objetos, como manifestación del hombre, son una radiografía de su pasado, y una esperanza para su futuro. “la gente tiene una conciencia históricamente moldeada”[2] Pero, ¿hacia donde va el hombre?
Si nos apoyamos en el futuro, vemos que todo elemento actual de los objetos, todo concepto, toda idea, está apoyada en pilares de conocimiento y experiencia que surgieron en un pasado, no como la consecuencia de un plan cuidadosamente ideado, sino como un conjunto de eventualidades que cobran significado en cuanto el hombre adhiere una finalidad a dichos acontecimientos. Y esa finalidad, sobre todas las cosas, escrita en el código genético anteriormente mencionado, insta por sobrevivir, por evolucionar, por ser mejores, por alcanzar la perfección a través de la curiosidad y la adquisición de conocimiento. Las manifestaciones actuales de los objetos no son más, y no serán más, que deseos humanos cristalizados, necesidades humanas satisfechas a través de la forma. Es de esperarse entonces que esta misma línea de acción se mantenga constante, materializando deseos en sustancia. Pero estos deseos, bases del humano sensible, pueden incluso engullir al creador de aquellos, sumiéndolo en un mundo inexistente al compararlo con el real. La virtualidad y la inmaterialidad, como lo sustenta Rodolfo Llinas en su libro “El cerebro y el mito del yo”[3], pueden convertirse en un aliado en la supervivencia del hombre, o en el catalizador de su propia destrucción. La época del satur-ethos, el hombre aturdido por la información y los sentidos, puede ser una consecuencia de esta virtualidad a la que el hombre tenderá inevitablemente por su deseo de control y de manifestación de su interioridad. Pero también sería incongruente imaginar que esta virtualidad, basada en medios de comunicación, en intercambio social, en videojuegos y en mundos alternos creados por otros hombres, no afectará la realidad material. De hecho, el hombre mismo, en su afán de imitar estos mundos deseados, tiende a modificar el mundo para que este evoque las emociones que su imaginación, y la virtualidad misma, le generan.
Estos espacios efímeros, espacios que cambian de acuerdo a los deseos del usuario, no son algo nuevo. Desde la época del homo curius, cuando a los objetos se les aceptó una función visual, la sensi-mimesis se impuso sobre el objeto: Estos no solo cumplen una función material, sino que a través de su forma y sus accidentes, me evocan una emoción que refuerza su función, aunque esa forma sea similar a otras formas naturales no creadas por el hombre, o se parezcan a otras artificiales que conllevan otro tipo de emociones asociadas. Cuando esta particularidad de asociar emociones a los objetos a través de la forma de otras cosas se impone, el hombre se da cuenta que no solo quiere una pieza que cumpla una función, quiere una pieza que lo haga sentirse bien, que lo haga sentirse como él desea sentirse… y a través de esa búsqueda de sensaciones, trata de abstraer las formas de las naturaleza, y trata de encontrar la esencia misma de la forma. Es curioso cómo el hombre, en su artificialidad social, siempre se remite a la naturaleza, sea para imitarla, sea para explotarla o sea para extraer elementos de la misma. La simetría, que es alabada en la época bionic-isogea, sostenida por la geosinergia, cuando el homo logos es capaz de abstraer del mundo figuras fundamentales y elementales, es una manifestación de ese deseo de alcanzar nuevamente a la naturaleza. Si el hombre, a través de su artificio, abstrae la naturaleza, no es extraño que en un futuro no solo la use, sino que la reproduzca en sus objetos. En la tronicósfera, es de esperarse entonces una fusión natural-artificio, una simbiosis entre lo biótico y lo abiótico. Que los objetos puedan nacer de la tierra no será algo extraño, que puedan ser autosuficientes, reproducibles por medios no industriales, incluso, que puedan “morir”, para dar pie a otros objetos más evolucionados que corrigen los problemas del objeto que los precedió, es una perspectiva un tanto idealista, pero no imposible. Los avances en la biotecnología y la nanotecnología han hecho posible diversas simbiosis entre objetos artificiales, como microchips, y células vivas, como neuronas.
Pero la nanotecnología no solo se detiene en este punto. Esta ciencia, a la que con ciertas reservas defino como la “pequeña mano de Diós”, tiene una finalidad mucho más trascendente que la imaginada por los actuales diseñadores. Pequeñas máquinas, capaces de ser ensambladas de cualquier manera estructural, cambiando propiedades de diversos materiales con solo impulsos eléctricos o modificaciones mecánicas de las estructuras moleculares (como pasa con los nanotubos[4] de carbono), da pie a la sorprendente ausencia de forma, que al mismo tiempo es la manifestación de todas las formas imaginables. Suponer que cada partícula de un objeto tiene la conciencia suficiente para poderse mover y adoptar la posición que desee, significa pensar que cualquier objeto compuesto de estas estructuras puede adoptar infinidad de formas, que dependerán en última del deseo del usuario. Son como manifestaciones microscópicas de mecaquimeras, surgidas en un pasado lejano a través del homo logos, que pudo percibir la posibilidad de desligarse de la naturaleza para hacer creaciones propias basadas en la ciencia y la experiencia. Tener un objeto que puede tomar la forma de cualquier objeto nos hace pensar en que no diseñaremos “cosas”, sino sustancias objetuales multiformales y multipropósito. Esto plantea una dificultad fundamental que parte del hecho de que el hombre reconoce los objetos por su forma, y les da un nombre por la forma misma. ¿Qué sucederá con la capacidad proyectual del individuo al tener una sustancia omniformal?
Los objetos siempre han retroalimentado al hombre, lo han transformado y han hecho surgir nuevas necesidades, han modificado su percepción del mundo, y en últimas han desarrollado su inteligencia al enriquecer el metalenguaje que controla las relaciones humanas con otros humanos y con el mundo que lo rodea. Anthony Smith, en su libro “La mente”[5], explica cómo el lenguaje, al igual que la motricidad manual, fueron detonantes en el desarrollo del cerebro y de la inteligencia humana. No nos equivocamos al afirmar que los objetos realimentan y estructuran la inteligencia humana. Y no nos equivocamos tampoco al decir que, con la necesidad humana de exteriorizar su interior, y con la necesidad de interactuar con los objetos (función indicativa enriquecida), intente sublimar o crear una inteligencia externa a él con la que se pueda relacionar… una inteligencia fuera de lo natural del ser, una inteligencia imitativa, es decir, una inteligencia artificial. De hecho, el ser humano está desarrollando la ciencia de la inteligencia artificial para poder crear interfaces amigables con el usuario, como si, de alguna manera, pretendiera no solo usar los objetos y entender cómo funcionan, sino que también quisiera interactuar con ellos, comunicarse…
Un objeto con emociones, cuya función indicativa no solo manifieste los modos de uso, sino que a través de estados de “animo” muestre su funcionalidad, su durabilidad, su tiempo de vida, es una realidad esperada. Y que no solo manifieste características de su ser, sino que también sea una creación de su usuario, que su “personalidad” sea la que el dueño desea que sea, y que a través de la misma pueda comunicarse con otros objetos para comportarse como una unidad estructural, como un macro-objeto fraccionado en piezas funcionales… un objeto de esa manera redefiniría y nos recordaría la gestalt: “el todo es mayor que las partes que lo componen”
Esta multifuncionalidad de objetos comunicados entre si no es una idea suelta. Actualmente, los desarrollos en comunicación inalámbrica, y en algoritmos de manada (algoritmos que le permiten a una cantidad inmensa de máquinas trabajar en funciones particulares en pro de una función común, como las hormigas) están dando frutos en estudios de diversos robots distribuidos en una casa, comunicándose entre si como una unidad, y dando órdenes a diversos electrodomésticos para satisfacer los deseos del usuario. La comunicación inalámbrica, junto con la virtualidad y otras manifestaciones tecnológicas, es lo que Thomas Friedman llama “los esteroides: Digital, móvil, personal y virtual”[6]. La manifestación y exteriorización de los deseos humanos escala un paso más allá, y se convierte en la manifestación del pensamiento humano en pro del mismo ser humano. “No podemos saber si el hogar electrónico se convertirá realmente en la norma del futuro. Sin embargo, ah de comprenderse que, si a lo largo de los próximos 20 o 30 años realizara este histórico nada mas que entre el 10% y el 20% de la fuerza de trabajo tal cual como actualmente se haya definida, nuestra economía, nuestras ciudades, nuestra ecología, nuestra estructura familiar, nuestros valores e incluso nuestra política, se verían modificadas hasta resultarnos irreconocibles”[7]
Estos robots, intercomunicados entre si, no son solo un amasijo de motores y cables. En realidad, la forma de los mismos está acercándose de manera peligrosa y excitante al mismo tiempo, a formas muy conocidas por nosotros, como las formas de nuestra mascota, de nuestro héroe favorito, de nuestro mejor amigo, de nuestra amante… Estamos antropomorfizando a los objetos porque ellos no solo significan lo que hacen y lo que nos evocan, sino que a su vez pueden tener incluso emociones más profundas asociadas a si mismos. Nada raro pensar en esto, si hacemos la referencia a los objetos rituales, en el mito-gonos, en el que las cosas que nos rodeaban podían imbuirse de poder, de protección, de fortaleza, de tranquilidad. Y si hacemos un símil apropiado, a nuestros seres queridos los imbuimos con tranquilidad y con comodidad, a nuestros héroes los imbuimos de poder, de fuerza, a nuestros amantes los imbuimos de deseo, de pasión. Los otros seres humanos cumplen funciones totémicas para nosotros, de la misma manera en que un objeto puede cumplirlas. Y qué fácil puede ser para ese objeto seguirlas cumpliendo cuando no solo cumple una función, sino que te referencia a esa persona o animal que quieres, respetas o deseas.
Toda esta construcción objetual se asemeja a la creación de una estalactita y una estalagmita. Las acciones humanas, insignificantemente pequeñas en comparación con el devenir histórico, aportan un pequeño elemento casi imperceptible en la globalidad, así como cada gota aporta una ínfima cantidad de materia para la estalactita. Todo este desarrollo, impulsado por el deseo humano de perfeccionarse, aprender y sobrevivir, es el que le da forma a toda esta globalidad a la que cada ser aporta, de la misma manera como la gravedad se encarga de impulsar las gotas de agua con material mineral siempre hacia abajo. Al final, luego de gran cantidad de tiempo, y de aportes minúsculos de hombres, de gotas, se percibe una globalidad formada, una estructura social, una intención clara, y un fin tal vez no tan claro pero al menos direccionado por las acciones del pasado, una estalactita madura.
Toda esta capacidad multiformal, autodecidida, autoformada, autoreproductiva, antropomorfizada, virtual-real… hace ver al hombre como el artífice de su propia superioridad, remite al mito creacionista del hombre creado del barro, salvo que ahora no es Dios quien toma el barro, sino el mismo hombre, y no es barro, es esa sustancia multiformal creada a partir de la nanotecnología. “La tecnología nos hará libres”[8]. Si estos objetos nos liberan de las obligaciones de trabajo, de la preocupación de nuestras necesidades ¿Qué queda del hombre?, un conjunto de deseos y de sueños. Es el hombre liberado a través de los objetos para autorealizarse, para expresarse con completa libertad hacia lo que quiere ser y hacer. Y esto, no es ni bueno ni malo, como no lo es la ciencia o los objetos. Es la intencionalidad humana la que direcciona las creaciones artificiales y naturales controladas por él. Y siendo el hombre tan ambiguo, tan egoísta pero a la vez tan altruista, esta liberación lo sumirá en una posible tensión, de hacer lo que desea o de hacer lo que piensa, de hacer lo bueno para si, o lo malo para si, lo bueno para todos, o lo malo para todos. Si tengo la capacidad y posibilidad de decidir lo que sea, ¿Cuál es mi marco de referencia en el que debo basarme para actuar? ¿Cuáles son los muros que me permiten construir más alto? ¿Cuáles son las limitadas notas musicales que me permiten crear hermosas sinfonías? Es cierto que el hombre puede llegar a liberarse a través de los objetos que crea, pero, la pregunta gira en torno a si es capaz o no de soportar la tensión de la libertad misma, pues tenerlo todo, en muchos aspectos, es similar a no tener nada.
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La vida (Boceto)
[1] ASIMOV, Isaac. Introducción a la ciencia, ciencias físicas. Editorial Muy interesante. 1985, p13.
[2] GADAMER, Hans-georg. Verdad y método. Editorial Sígueme. 1960.
[3] Llinas, Rodolfo. El cerebro y el mito del yo. Editorial Norma. 2003.
[4] Un nanotubo de carbono tiene la propiedad de, cuando se tuerce su estructura molecular, pasar de ser un aislante a un superconductor
[5] SMITH, Anthony. La mente. Editorial biblioteca científica Salvat. 1986
[6] FRIEDMAN, Thomas. La tierra es plana. Editorial MR. 2005. p172
[7] TOFFLER, Alvin. La tercera ola. Editorial Plaza y Janes. 1984, p245
jueves, octubre 12, 2006
¿Por qué escribo sobre la vida?
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| Mujer robot |
Cuando observo un niño aprendiendo a caminar, un gato tratando de atrapar a una presa, un leopardo persiguiendo una gacela o un águila volando a lo alto, solo puedo maravillarme ante la excelsa complejidad de sus sistemas. Aquellos que no tienen conocimiento por dentro no son capaz de ver la completitud de las cosas porque sus ojos solo pueden ver aquelloque tienen dentro. Un águila para muchos puede ser un símbolo de poder, para otros, la carta de un juego de rol, para algunos más un símbolo a odiar por ser el escudo de estados unidos, y para aquellos más extraños aún, un asesino mordaz que mata a los de su misma especie (aves), pero lo cierto es que si existe una persona que es capaz de ver todos estos lados al tiempo, posee una visión mucho más rica, compleja, completa y útil del mismo elemento. Eso es lo que pasa con el conocimiento. Cuando yo veo todo aquello normbrado antes, solo puedo ver sistemas complejos interactuando entre si, puedo ver una supermáquina, un excelso sistema de control de dicha máquina, una estructura completamente inimitable, pero un sistema que puede ser simulado parcialment por ahora.
¿Por que me intriga tanto la vida? sencillo: porque si la entiendo, puedo simularla. Todo sistema complejo intenta simular la vida, independiente de cual sea su función. Todos los circuitos son imitacines del sistema nervioso animal, o humano por defecto. Todo sistema, como tal , tiene unas reglas y dichas reglas determinan en mayor o menor medida el significado y la forma en la que el resultado quedará plasmado en la realidad. Por tanto, conocer las reglas de funcionamiento de un sistema permite moldear el resultado... ¿aún sigue pensando en la vida como un simple resultado o ya empieza a interesarse en como funciona?. Si lo hace, lo felicito. Sino, pues debería.
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| robot y universo |
Muchos tienen la costumbre de llegar al hogar y prender el televisor, y pasar horas recibiendo información que es codificada por el cerebro, modificada según ciertos parámetros de comportamiento que no me es útil explicar acá y sintetizada de acuerdo a la naturaleza de nuestra inteligencia. Tomamos el control y hundimos un botón para pasar de canal. Cuando yo veo esto, solo puedo maravillarme ante un pequeño detalle que absolutamente todo el mundo pasa desapercibido, pero para mi es una verdad tan evidente que no puedo más que exclamar para mis adentros: "¿pero como no pueden verlo?, está ahí, ES EVIDENTE" pero luego me percato de que mi juicio es errado, y que para mi lo es, pero no para el resto del mundo. Por ese motivo, debo escribir esto para que puedan entender mi punto de vista referente al tema que tomaré a colación, el tema de la vida. ¿Por qué un control de televisión?, porque para mi el televisor y su control no son más que un ejemplo de simbiosis.
Los seres vivos, o por lo menos aquello que consideramos vivos, ha sido falsamente definido como el ser que "nace, crece, se reproduce y se muere" pero eso deja ciertos juicios al aire los cuales no pueden ser simplemente ignorados. El significado de la vida debe ser rápidamente redefinido para que pueda abarcar todos los casos posibles de vida, y veremos que, al hacerlo, esta definición admite como vivo cosas que, en un principio, ni siquiera podríamos definir como presentes de cualquier tipo de esencia viviente, pero que por su estructura, lo están.
Si tomásemos como cierta la primera aceptación de la vida, aquellos niños que mueren prematuros (no se reproducen), aquellos seres estériles (no se reproducen) , los fetos muertos (no nacen), los bebés muertos(no crecen) y un organismo hipotético que no muera nunca, no pueden ser considerados como vivos, aunque estén compuestos de células y se auto reparen.
Cuando observamos un organismo vivo medianamente elaborado, podemos citar ciertas características básicas, como es su dependencia de señales eléctricas, exactamente las mismas que un aparato eléctrico. En un ser vivo, existe una necesidad de alimento porque con este se puede generar una estructura que se repara a si misma, a costa de resistencia, pero a cambio de reproducibilidad y adaptación. Un control de un televisor no necesita ese sistema porque los hilos de cobre son más resistentes que los nervios animales. Sin embargo, gracias a su estructura rígida, no puede modificarse con determinadas circunstancias.
Cada célula del cuerpo es un pequeño dispositivo con un algoritmo "plantilla" o fuente, que es el código genético (estamos aprendiendo a generar algoritmia genética), el cual le dice como tiene que comportarse, como un pequeño microbot. Este algoritmo cumple un propósito, existe por una razón. Esta razón es que el único motivo que existe para que esa célula se auto reproduzca, es para seguir un patrón de código interno instalado en su núcleo, existe para un propósito determinado: perpetuar su existencia, el cual es el propósito de todos los organismos vivos.
Cuando un ser posee una razón para existir, y de forma natural vela por ella, puede considerarse como vivo, independiente de si usa estímulos eléctricos o químicos para su funcionamiento. ¿Por que una máquina se puede considerar como viva? porque no es más que una copia, con diferentes materiales, y de una forma simplificada, de un ser vivo. Lo que hace la electrónica es crear entes vivientes para una utilidad definida, con unas leyes simples y de la manera más simplificada posible, sin ciertos beneficios que da la autoreplicancia, pero sin ciertos defectos que da el consumo de materia prima para generar energía.
Creamos seres vivos para utilidades específicas, no máquinas al servicio del hombre. Todas poseen un medio para transmitir mensajes, generar acciones a partir de esos mensajes y guiar esas acciones de tal manera que sirvan para el código al que fueron asignadas. El código de un virus es simplemente auto replicarse en tantas células sea posible. Es la señal más simple de vida que existe: Se reproduce por su código, por lo que actúa de manera en que su código le indica, tiene una estructura simple y muere cuando cumple el programa. Un ser vivo no es más que un algoritmo que tiene la posibilidad de generar un ente físico que lo supla. Ahí está la pregunta de todos los tiempos ¿que es la vida? y ¿para qué vivo? solucionadas en un simple proceso deductivo. Algunos ni siquiera la tomarán como posible explicación pero no somos más que un programa auto replicante y evolutivo, un virus que llaman, que necesita materia prima para poderse auto replicar en el mundo físico, y por eso come, tiene venas y todos los sistemas encargados de alimentar las células. Se protege por el principio de auto conservación, y por eso tenemos piel, sistema inmunológico, etc., y necesitamos un centro de control que guíe todas las reacciones de nuestro organismo, y por eso tenemos cerebro. Somos un excelente programa de inteligencia artificial que ha evolucionado durante miles de millones de años, un programa que usa estructuras biológicas debido a su capacidad de auto reparación y posibilidades de duplicarse, que depende de un código fuente, pero que este se despliega cuando se "ejecuta" y empieza a funcionar, es decir, cuando surge el sistema vivo. Ahora, la única diferencia entre la vida natural y la artificial, es que esta última no usa elementos biológicos auto replicantes, por lo que no puede evolucionar ni repararse, y que el algoritmo está definido por su estructura física, depende de un creador y es obsoleto si se estropea. Todas esas características son superficiales, lo que importa es su significado esencial, que el control cumple con una utilidad específica, es elaborado para tal fin, y posee medios para transmitir información y de alguna manera reproducir esa información en el mundo real, en nuestro caso, mandar una señal a nuestro televisor. Así que lo único que estamos haciendo, es extender la naturaleza de la vida con cada creación que hacemos. Somos hechos a imagen y semejanza de Dios porque podemos dar vida a materia inanimada, delegándole una función, la electrónica formalizó estas teorías en un marco científico limitado, dando como resultado infinidad de diseños de organismos artificiales, o circuitos eléctricos y electrónicos. Mirando desde ese punto de vista a la vida, ¿que está vivo y que no?. El hecho de que no sienta, no quiere decir que esté muerto. Tu control siente cuando hundes un botón de este, así como tu sientes cuando te tocan... al final, deberías respetar más al computador, que no es más que el reflejo más cercano al ser humano artificial, al vida artificial, la vida que no usa elementos orgánicos para existir, pero que al final es vida...
Tu computador está vivo, VIVO.
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